reclamar aseguradora

Como en las relaciones personales, a veces, en la relación con nuestra compañía aseguradora puede haber problemas. En ocasiones el diálogo es suficiente para solventar desacuerdos, en otros, hay que buscar el apoyo de terceros. ¿Te encuentras en una situación de conflicto con tu aseguradora? Te contamos los recursos que tienes a tu disposición para afrontarla.

¿Reclamar a la aseguradora? No estás solo

Efectivamente, no estás solo, y con esto no queremos decir que hay otras muchas personas en tu situación, que también, sino que tienes muchos aliados y compañeros, figuras sociales y legales que te ayudarán a aclarar toda la situación y proteger tus intereses.

El primer paso, el diálogo

La primera opción que tienes a tu disposición para solucionar un conflicto con tu aseguradora es la de iniciar un diálogo con ella. De hecho, es la que te recomendamos antes de acudir a cualquier otra vía, especialmente legal.

La idea es que te pongas en contacto con la persona con la que contrataste el seguro o un representante y le expliques tu malestar y aquello que no te parece justo o correcto.

En la medida de lo posible, es ideal que la comunicación se realice de manera formal y por escrito para que, en caso de tener que acudir a la vía legal, quede constancia de todo lo que se ha intentado proponer o llevar a cabo para solventar el problema. Sin embargo, es muy posible que no te faciliten esta opción y tengas que realizar esta comunicación de forma presencial o por teléfono, dependiendo de dónde contrataras tu seguro.

Si tras intentar comunicación directa con la aseguradora no llegas a ningún acuerdo con ella, puedes apoyarte en el Defensor del Asegurado.

Defensor del Asegurado

Si probando lo anterior no has logrado ningún acuerdo o solución que te convenza, échale un ojo a tu póliza de seguro. Verás que explica que tienes la opción de acudir, en este caso, a la figura del Defensor del Asegurado, una persona independiente de la empresa que va a velar por tus intereses y que ayudará a resolver el conflicto.

Cada aseguradora cuenta con su propio Defensor del Asegurado, pero tranquilo/a, aunque así sea, este profesional trabaja de manera independiente e imparcial, siempre con el objetivo de que se cumpla la normativa y procurando que el consumidor esté protegido.

Debes saber que lo que el defensor dictamine es de obligatorio cumplimiento para la aseguradora si tú estás de acuerdo con la resolución, sin embargo, para ti no lo es. Si no quedas conforme con la respuesta que recibes, puedes recurrir a otras herramientas.

Para reclamar ante el Defensor del Asegurado debes realizar un escrito con el motivo de la reclamación. En el documento deben aparecer tus datos personales, el motivo por el que se pide la intervención de esta figura y el departamento en el que se ha presentado la reclamación.

Para poder ser atendido por este medio la reclamación no puede estar siendo llevada por ninguna otra vía. Adjunta todos los documentos en los que tu queja se fundamenta y envía todo mediante correo certificado, burofax o cualquier método que te permita obtener un comprobante de presentación. Esto es importante y también recordar que el Defensor tiene un plazo de 2 meses como máximo para pronunciarse y 10 días para hacerte llegar lo que haya considerado conveniente.

DGSFP (Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones)

Puede pasar que a través de la vía anterior tampoco logres una solución que consideres adecuada, en este caso, puedes recurrir a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Allí se encuentra el Comisionado para la Defensa del Asegurado y del Partícipe de Planes de Pensiones.

Para presentar tu reclamación por este medio puedes hacerlo mediante correo a Paseo de la Castellana, 44. 28046, Madrid; dirigida al Servicio de Reclamaciones de la DGS. También puedes presentar tu reclamación a través de su página web.

En este caso, la resolución que proporcione este organismo no es vinculante, lo que significa que, si ambas partes están de acuerdo, se llevará a cabo la resolución del conflicto. Pero si la aseguradora no está conforme, no tiene por qué aceptar la resolución. Es por esto por lo que los asegurados terminan por acudir a vías judiciales.

Arbitraje, el último paso amistoso antes de la reclamación judicial

El arbitraje es el proceso previo al que se someten las empresas y reclamantes antes de acudir al sistema judicial. Es una forma amistosa de resolución de conflictos que ahorra muchos costes, es rápida y eficiente, pero lamentablemente no todas las empresas deciden pasar por este sistema de mediación.

Para reclamar ante la junta de arbitraje el cliente debe presentar una solicitud por escrito a la oficina de atención al consumidor y a la Junta Arbitral Regional de Consumo. Tienes más información aquí.

La última vía, la judicial

Si la compañía no quiere pasar por el proceso de arbitraje, la única opción posible a estas alturas es la reclamación judicial pero antes de iniciarla debes valorar si realmente merece la pena ya que, como seguramente sabes, el proceso judicial conlleva unos costes que, en caso de que el resultado no sea favorable para nosotros tendremos que afrontar.

Una vez que presentemos la demanda en los Tribunales de Justicia, ya sea por daños materiales o por siniestro con lesiones, ya no podremos pactar con la aseguradora de forma privada ni acordar nada distinto a lo que indique la ley.

Si vas a presentar una reclamación por daños materiales, tienes un plazo de un año desde la fecha del siniestro para hacerlo en el Juzgado de Primera Instancia de tu localidad. Si no estás conforme con la sentencia dictada puedes recurrir a la Audiencia Provincial en un plazo de tres días.

Si vas a presentar una reclamación por siniestro con lesiones deberás presentar la demanda en el Juzgado de Instrucción en un plazo máximo de 60 días naturales desde la fecha del siniestro. Si no estás de acuerdo con la sentencia, puedes acudir a la Audiencia Provincial en el plazo de 24 horas.

Aunque como ves, tienes muchas herramientas para realizar tu reclamación, lo mejor es poder solventarlo de manera extrajudicial y con diálogo, para lo que, a veces, hace falta tener paciencia, ser un poco flexibles y poner de nuestra parte.

Infórmate cómo puede ayudarte tu correduría de seguros.